La Libertad de Expresión, del Yugo del Poder Político al del Poder Fáctico.

RRC/México: La libertad de expresión ha transitado históricamente desde las restricciones impuestas por el poder político, como gobiernos autoritarios o monarquías absolutistas, hacia un escenario más complejo donde el poder fáctico —grandes corporaciones, medios de comunicación, plataformas tecnológicas y grupos de influencia— ejerce un control significativo, aunque menos visible.

En el pasado, el yugo político se manifestaba en censuras directas, leyes restrictivas o persecuciones a disidentes. Hoy, el poder fáctico opera a través de mecanismos como la moderación de contenido en redes sociales, la presión económica sobre medios independientes, la desinformación selectiva o la amplificación algorítmica de ciertas narrativas. Estos actores no necesitan leyes para limitar el discurso; lo hacen mediante políticas internas, control de la visibilidad o estigmatización social.

Ambos yugos restringen la libertad, pero el poder fáctico es más insidioso por su opacidad y porque se presenta como neutral o defensor de valores sociales. La solución no radica solo en resistir la censura estatal, sino en fomentar una cultura de pluralismo, transparencia en las plataformas y un público crítico que no se deje manipular por intereses económicos o ideológicos disfrazados de bien común.

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